lunes 12 de julio de 2010

Orgullosos de nuestra selección

Son un equipo y lo han demostrado durante todo el mundial; han sabido perder y también ganar. Tienen humildad y sencillez algo que no abunda en la sociedad de hoy en día; fuerza y garra para levantarse y conseguir llegar a lo más alto: conquistar la copa del mundo.

Sólo ellos han sido capaces de reunirnos a todos por una causa y detrás de una bandera, la nuestra, la bandera española sin importar el color político ni la Comunidad Autónoma a la que pertenezcamos, porque nuestra selección nos ha devuelto – aunque solo sea por unos días- la unión y la ilusión. Gracias a ellos hoy miramos orgullosos a nuestro país y gritamos más que nunca que somos españoles. Hoy todo el mundo apunta hacia España y rinden homenaje a un país, un equipo y una afición.

Gracias a todos los jugadores de la selección por hacernos felices y por regalarnos un momento histórico como éste.

sábado 19 de junio de 2010

Até sempre

Ayer recibíamos la triste noticia de que el gran escritor portugués José Saramago nos dejaba. Su legado quedará siempre entre nosotros con más de veinte obras y una vida entera dedicada a la lucha por la justicia y los derechos humanos, al periodismo y como no, a la escritura. Hoy inicia su último viaje a su tierra natal, descansando para siempre entre Portugal y Lanzarote, su tierra de adopción.

En estos tiempos difíciles que corren me gusta acudir a palabras de sabios, como lo era él, Saramago: " nos falta la reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas no vamos a ninguna parte"



jueves 1 de abril de 2010

VOLVER


Me preguntabas que cómo llevaba mi blog, y yo te respondía que “algo abandonado”. Ahora con este espacio idílico y con eso que los ingleses llaman free time he decidido llenar este vacío.


Aire que huele a puro y acaricia mis cabellos, capa de orballo sobre la hierva que moja mis zapatos. Pasear por las calles mojadas del casco antiguo, donde hace unos años me comía mis cañas rellenas de crema de la “Santos”; aún recuerdo ese sabor inconfundible. Hoy el Alvariño y las tapas en compañía de mis padres sustituyen a las cañas de crema pastelera. Me dejo deslizar por la Praza do Campo, se respira aire de fiesta ; pues éste es el punto de encuentro de la gente joven y no tan joven en las fiestas de San Froilán y en el Arde Lucus. Mis ojos se detienen en el escaparate de la derecha y miran con cara de deseo a la merluza, las cigalas y el entrecot; estamos delante de O Campo uno de los mejores restaurantes de la ciudad amurallada. Sin embargo, pronto mi mirada se dirige hacia el bar de la izquierda. Sonrisa inconfundible de aquel chico por el que perdía la cabeza cuando tenía quince años. Nos saludamos – hace cuatro años que no nos vemos -, nos fundimos en un fuerte abrazo y decimos eso de: “¡ Cuánto tiempo!”. Charlamos sobre cómo nos va la vida, al calor de esa chimenea que hace del local un lugar muy acogedor. Con la compañía de un ron con cola seguimos hablando y pronto, con los ojos chispeantes, nos damos cuenta de que el tiempo se ha detenido: nos encontramos en el año 2006 cuando yo era una cría y él se preocupaba por mí cada noche que salía de fiesta.


Camino por la Rúa Nova gente que va y viene; unos en las tascas con su vino y su tapa, y otros con sus copas en los pubs, caras conocidas a las que saludo, gente que hace años que no veo, y me emociono al encontrarme con ellos. Entro en mi segunda casa, todos son abrazos, risas y complicidad. De una barra a otra saludando a los niños: una se acuerda de todos los momentos que pasó allí con los que están y con los que ya no, y todo parece como hace cuatro años.


Volver al hogar, a mi pueblo, a mi ciudad; el abrazo de mi padre, la comida de mi madre, la sonrisa de mi hermano, la sobremesa con mis abuelos, el café con mis amigos... Cada detalle, cada gesto, cada mirada que antes apenas significaba nada, ahora forman parte de un todo, de la morriña, del recuerdo y en definitiva de ese VOLVER.

sábado 13 de marzo de 2010

Hasta siempre Delibes

Al palpar la cercanía de la muerte,
vuelves los ojos al interior
y no encuentras más que banalidad,
porque los vivos, comparado con los muertos,
resultamos insoportablemente banales.
(Miguel Delibes)

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Su luz se apagó en la madrugada del jueves dejando huérfano al mundo del periodismo y al de la literatura. Se fue uno de los padres de tantos periodistas y escritores, se fue uno de los grandes de la literatura y de la lengua castellana. Hoy Valladolid, Castilla, su Castilla y España despiden a Miguel Delibes. Hasta siempre maestro.

viernes 22 de enero de 2010

MANIFESTACIÓN CONTRA O DECRETO DO GALEGO

Onte Galicia berrou alto e claro, como o fixemos no seu día polo Prestige. Onte, os Galegos e galegas demostrámoslles os que mandan que a nosa lingua é nosa en non deles. Non queremos o novo decreto do galego e o que si que queremos é que deixen de politizar a nosa lingua, que deixen de buscar enfrontamentos onde non os hai.

Galicia non se entende sen todos os galegos e galegas, sen aqueles que nos visitan, sen as muiñeiras, o pulpo a feira ou o lacón con grelos. Galicia non se entende sen a súa cultura e sobre todo sen o seu idioma: o galego. Ninguén nos vai quitar o que é noso e onte demostrámolo, sairemos a rúa tantas veces como sexa necesario e berraremos, coa gorxa ben aclaraeda, que o galego é noso.

jueves 24 de diciembre de 2009

Otra Navidad

Navidad, blanca navidad. De momento la mía, sí, es blanca; lleva varios días nevando y parece que el mal tiempo no nos va a dar una tregua por Noche Buena – en realidad, ahora, por mi ventana resbalan tímidas gotas de lluvia -.

No soy muy amiga de la navidad, creo que a mi familia en general no le hace mucha gracia la navidad. Cuando era pequeña sí que me hacía ilusión la navidad: la carta a los reyes magos, la familia reunida, el árbol, el belén, la cabalgata de reyes … ¡Qué poco queda de esas navidades!. Creo que desde que dejé de creer en los Reyes Magos, la navidad ya no ha vuelto a ser igual. Con ocho años, me dieron la gran patada en el corazón. Yo, casi siempre andaba con gente mayor – mi hermano me lleva siete años . En una de nuestras quedadas yo estaba toda ilusionada contando lo que iba a pedir para reyes, cuando derepente un amigo mío me dijo – mirándome fijamente a los ojos - : “Tamara los Reyes Magos no existen, son tus padres”. Esa información entró en mi cerebro, como una llama que me quemaba por dentro, ¡qué horror!, no me lo podía creer; en tan solo un segundo se habían acabado las cartas los Reyes, colocar el zapato con la comida debajo del árbol, el despertar a mis padres gritando el 6 de enero por la mañana para ir a por los regalos…. Ahora el día 6 de enero, ha pasado a ser un día de resaca en el que es mi madre la que me despierta a gritos a las dos del mediodía para que me levante de la cama, la comida está lista.

Estas Navidades son algo especiales, no sé si para bien o para mal, tampoco me importa. Esta noche en la mesa ya no seremos 13, sino 6 – mis padres, mi hermano y mis abuelos – , los tradicionales centollos que tanto le gustan a mi tío ya no estarán en esta mesa, la de mi casa, quizás en la suya sí. Por la tarde, nos espera unas cuantas horas de cocina, una buena comida con un buen albariño y champagne no pueden faltar en mi mesa. Con el discurso del Rey – que este año, tendré que aguantar puesto que comemos con el invento favorito de muchos españoles, la televisión – empezarán las conferencias con la ciudad condal, yo me voy a poner en modo “no disponible”.

En realidad es que mi familia es especial con/para la Navidad. En mi casa, la familia no se junta en Noche Buena, sino en Noche Vieja – abuelos, padres, tíos /as, nietas /o , por parte materna - ; los regalos, no se dan en reyes, se dan en Noche Vieja… y un sin fin de costumbres “raras” de la familia Ingerto. Noche Vieja, sí, me voy a adelantar y hablar de esta noche, porque casi es la única que considero Navidad. Como ya os conté antes, este día la familia Ingerto se junta al completo – este año toca en Pedrafita, en mi casa -. Las llamadas empiezan unas semanas antes: toca pensar qué regalos se van a hacer – las pequeñas gotas de lluvia de esta mañana, se han convertido en copos de nieve a las 16:19 - . Luego el menú, mi madre ya lleva unos días pensando en qué hará de comer. Casi se me olvidaba, los vestidos y las entradas para pasar la gran noche. Ésta, es tarea de las más jóvenes de la casa: llamada va llamada viene, bolsas, compras … Por fin llega la cena; cada tía que llega, lo hace cargada con una bolsa y uno piensa: ¿ cuál será la mía? , entre el postre y las uvas se resuelve el enigma. El momento de las campanadas es otro de los míticos en la vida de un Ingerto: mi padre a las 00.00, ya lleva una hora de sueño y tres o cuatro uvas comidas. Mis tías y mi prima la pequeña, empiezan a comer las uvas y a troncharse, con lo cual difícilmente terminan las 12 al tiempo que finalizan las campanadas. Los demás nos afanamos en competir por ser el primero en terminar la copa con 12 uvas. Y… llega el tradicional brindis entre sonrisas y lágrimas, producidas por las carcajadas anteriores.

Hoy es 24 de diciembre de 2009, el timbre lleva sonando todo el día y parte de las jornadas anteriores: regalos y felicitaciones. El teléfono, no deja de sonar. Así que para no romper la tradición, Feliz Navidad a todos/as lectores habituales de “Anacos”. ¡Bo Nadal!

lunes 9 de noviembre de 2009

20 años sin el muro, 20 años de libertad

Hoy es uno de esos días difíciles de olvidar, se cumplen 20 años de la caída del Muro de Berlín. Yo, como muchos jóvenes, apenas recuerdo nada de esos días, puesto que sólo tenía unos meses de vida. Así que me tocó conocer esta parte de la historia a través de los libros, periódicos, e imágenes de archivo que retengo en mi retina.

El viernes, de camino para casa, escuchaba la radio, Onda Cero. Algún tertuliano definía al Muro de la Vergüenza como: el mayor experimento sociológico de la historia; divide una ciudad, un país, un mundo, dos ideologías a través de un muro de hormigón, quítalo 28 años más tarde, y observa lo que ha pasado en una parte y en la otra. Bueno ésta, simplemente es una de las muchas definiciones que se podrían dar. Lo importante de dicha definición, es que durante 28 años se dividieron familias, una ciudad, un país, Europa, y en definitiva dos mundos, mediante un muro de hormigón, frío, que mejor que nada reflejaba el clima en el que se vivía; la Guerra Fría.

Pocos se podían imaginar, en los días previos al 9 de Noviembre de 1989, que la URSS caería de un plumazo con la caída de aquel muro. Cómo se explica que uno de los actores principales de la escena internacional durante cincuenta años, desapareciese de la noche para la mañana. Muchos hablan de la Perestroika, de la glasnost, y en definitiva de un hombre Mijail Gorbachov, pero a mí me gusta más hablar de los ciudadanos de ese otro mundo, de la otra mitad de Europa que era la URSS. No es mi propósito, quitarle méritos a Gorbachov, que por supuesto los tiene; él, con sus medidas, fue el encargado de preparar a la Unión Soviética para el cambio. Pero no fueron los políticos los que derrumbaron ese muro, fueron los ciudadanos de uno y otro lado. Cierto es, que la crisis económica que vivía la URSS a finales de los 80, y las nuevas políticas ayudaron a una apertura y a un mayor descontento por parte de la población, que pedía más libertad, y un mayor reconocimiento de lo derechos que tenía cada república, sin embargo, el Estado Soviético, era un rígido Estado unitario y centralista de apariencia federal bajo la férrea disciplina del Partido comunista, que mantenía, bajo sus fronteras, un amplio número de pueblos con distintas culturas y lenguas.

Ayer en televisión, escuchaba el testimonio de un joven que el nueve de noviembre – antes del permiso que permitía atravesar las fronteras de la RDA por parte del gobierno – le preguntaba a un guardia en la frontera entre la RFA y la RDA: “¿puedo pasar?”. El guardia le contestaba que sí, pero que no podría regresar. El joven pensó “que más da”. Esa es la clave “que más da”, muy pocos quería vivir ya en la RDA: las migraciones hacia los países vecinos eran continuas, hasta el punto de que Polonia decidió cerrar la frontera. Por ello, mientras los políticos no se decidían a dar un paso definitivo, debido a las consecuencias, la población sí, y esto hizo que se acelerase el proceso que algún día había iniciado Gorbachov con la Perestroika.

Aquel 9/11/89, un fallo del ministro de propaganda de la RDA, Günter Schabowski, en el que anunciaba ante los medios de comunicación, que todos los ciudadanos de Alemania del Este, podrían cruzar a partir de media noche la frontera por cualquier punto. Así fue, como los ciudadanos de Berlín del Este, acudieron a los pasos fronterizos para pasar al otro lado del Muro. La incertidumbre reinó en los primeros instantes: los guardias no tenían orden alguna de abrir las fronteras, pero la gente que allí se agolpaba repetía las palabras del ministro. Finalmente, las puertas se abrieron y los alemanes de la parte oriental, pudieron ver por fin que escondía ese muro, pisar suelo occidental, pasar hacia el otro lado, sentir la libertad, oler el capitalismo… y todo sin derramar ni una gota de sangre. Quizás detrás de las palabras de Gorbachov, en las que afirma que “nadie habría disparado”, se encuentra esa sensación de que era inevitable que esto pasase, de que era el pueblo el que los pedía a gritos.



La caída del Muro, supuso la caída de un gigante: La URSS, de un sistema; el comunismo, el fin de un mundo bipolar, dando lugar a uno multipolar, el fin de una etapa; la guerra fría. Además, supuso el nacimiento un nuevo país, un actor fuerte a nivel internacional: Alemania. Con la unificación, vino también una mayor unión de Europa, porque como bien dice Helmut Kohl – ex canciller alemán-, “la unificación europea y la unidad alemana son las dos caras de la misma moneda”. Pero no todo fue bueno en este proceso, y una de las causas es quizás la rapidez con la que sucedieron los acontecimientos. Por un lado en las ex repúblicas soviéticas persisten los problemas de carácter político cultural, con continuas guerras. Rusia quiso sustituir a la Unión Soviética, como padre de todas estas repúblicas, y como pieza clave del juego internacional con las pretensiones de antaño: las armas nucleares, a través de un órgano como es La Comunidad de Estados Independientes, intenta dominar a estas repúblicas ex soviéticas y alejarlas cada vez más de occidente, pero no lo consigue. Por otra parte, la caída del sistema soviético, nos ha dejado bajo un único sistema económico: el capitalismo, para el que parece no haber alternativas, según nuestro políticos; pero el caso es que es un sistema cada vez más agresivo: nos lleva a crisis económicas mundiales cada vez en un periodo de tiempo más corto, aumentan las diferencias entre el primer y el tercer mundo, y hace que este planeta sea menos sano, importándonos bien poco a los que lo habitamos, el daño que hacemos a nuestro ecosistema.

Por último, debemos recordar que existen otras fronteras físicas en el mundo que están pendientes de derribo: la Frontera de Gaza o el Muro de Sahara. Espero que estos ojos y los vuestros, puedan ver algún día la caída de ambos y celebrar la libertad del pueblo palestino y el pueblo saharaui, así como hoy celebramos veinte años de la libertad del pueblo de la RDA.



Fuentes:

- El País.

- Suplemento “El día que cambió el mundo”, El País, domingo 8 de noviembre de 2009.

- Blanc Altemir, “La herencia soviética: La comunidad de Estados Independientes y los problemas sucesorios.

- Trabajo tipo tesis: "La Comunidad de Estados Independientes y la Unión Europea”

- Foto: Ullstein-R´hrbein